notas
El Árbol de los Deseos
Desde las primeras intervenciones lúdicas, los Payasos de Puenteclown jugaron con los pacientes y familiares así como también con los equipos de salud a poner en palabras o en símbolos, sus deseos, a poder nombrarlos.
Diferentes modos de captarlos ya sea con objetos estrafalarios o simplemente desde la escucha, el deseo de una persona es enviado al universo por el Doctor o Doctora Clown y una vez allí, es él quien decidirá cuándo mandar señales para su cumplimiento y de qué modo.
Un acto de profunda fe Payasa.
Un acto de profunda confianza en la existencia y en el ser esencial y su conexión con el cosmos.
Alguien podría con cierta razón argumentar que se puedan generar en las personas sufrientes falsas expectativas de curación, sin embargo más allá de una posible y necesaria sanacion física, las personas expresan deseos muy profundos que sobrepasan la curación.
El deseo es de vida, de realización, de amor, de estar cerca de los que ama, de no sufrir, de volver a su hogar, de poder ver la luz del sol.
La enfermedad es un camino de iluminación si la persona puede descubrir el para qué de ese mensaje del cuerpo.
El formular un deseo en medio de una crisis es orientar la brújula de la vida y ponerse a navegar para lograr la expertiz en un mar convulsionado y si está claro el rumbo, el gran círculo de la vida acompaña con signos alentadores.
En ese momento de expresión del deseo la persona se conecta con su creencia, fe personal, sus seres espirituales o simplemente con lo esencial de sí mismas, entonces los Payasos mediante un pequeño objeto, un papelito de colores o una cinta lo llevan allí plasmado al Árbol que está en el Hospital o a veces a una gran caja viajera y allí es depositado en el marco de una alegre y sentida ceremonia.
Increíbles y mágicas experiencias fueron sucediendo en estos años.
Hospital Zubizarretta, en CABA, nochebuena.
Habíamos recorrido con los Payasos todas las salas inclusive la terapia intensiva.
Llegamos a una habitación donde estaba internada por causa social una chica adolescente. Se quejaba de la fea comida del hospital la cual había dejado a un costado. Aero, mi Payasa, en un instante pensó en todos los manjares que mi familia había cocinado para esta noche y lo que me esperaba al regresar.
Le propuse pensar Deseos y escribirlos.
Yo los guardaría en una cajita y los elevaría al universo.
Aero en su ingenua pero poderosa fe Payasa, sintió un volcán adentro, un grito adentro del pecho para que algo alegrase a esta niña abandonada en un hospital la noche de navidad.
Pasaron no más de tres segundos, hasta que una enfermera entró en la habitación haciendo sonar campanitas y trayendo una bandeja, que en mi vida jamás volví a ver, de trufas de chocolate .