bitácoras

Descencerrándose


El Dr. Tata y la Dra. Lala comenzaron a inquietarse al ver que algunos pacientes ya recuperados de sus dolencias seguían internados por no tener a dónde ir.
Así fue que conocimos a Eugenio, un divertido y sabio muchacho de 84 años, a Couto, un callado y sonriente amigo, a Gustavo “Einstein”, un científico amante del jazz.
Decidimos que era hora de salir de los encierros de las habitaciones para ir a tomar aire, a conectarse con el afuera, a conocer otras personas, a mover el cuerpo.
Hubo salidas al bar del hospital, sitio en el que compartiendo un rico café y masas, se armaron interesantes conversaciones sobre el más allá y el más acá.
Sin faltar las adivinanzas y los juegos de ingenio.
Otras veces, el encuentro con sillas de ruedas y andadores mediante, se produjo en un balcón de la sala de traumatología, al cual los Payasos bautizamos: la playa.
En círculo y con música se armaron coreografías, rondas y cantos. La consigna fue y es siempre, mover el cuerpo, ejercitarse, pasar un buen rato entre amigos.
Poco a poco, mientras el sol iba calentando las mañanas, nos fuimos animando a ir más allá de las fronteras de las salas hasta llegar con ellos al Jardín de los deseos, en donde el GRAN ÁRBOL recibe los deseos de los pacientes para que vuelen por el universo y se hagan realidad.
Así es que de tantos recorridos hacia él, quedó formada la “Cofradía del árbol de los deseos” (The fellowship of the wishing tree), lugar de encuentro de payasos y pacientes paseanderos. Se suman los visitantes de Psicopatología y gente que pasa para sacarse fotos y aportar alguna sonrisa. Es una buena manera de terminar nuestro día de intervenciones.
De este modo conocimos a Horacio, quien nos deleita con sus chistes y adivinanzas, y Emilio, un señor muy alto, con mirada profunda, que llega a tocar ramas muy altas del árbol.
Nuestra idea es seguir buscando personas a quienes el hospital rotula como pacientes sociales y que puedan transformarse en sociables.
Escuchamos de parte de ellas, expresiones tales como: “Hace meses que no salía de mi habitación”, “Esto es lo más lindo que me pasó en años”...
Para poder hacer estos paseos tuvimos que buscar ropa adecuada para ellos, es decir ropa de paseo: zapatillas, abrigo y ropa limpia.
También una peluquería está por emprenderse para renovar sus looks .
Una peluquería entre payasa y profesional.
Siempre en conexión con los médicos de los servicios que nos indican qué pacientes pueden salir y qué recaudos debemos tomar con respecto a la alimentación y al movimiento, nuestro proyecto es seguir buscando personas que se sumen a los paseos, poder festejarles sus cumpleaños y seguir riendo, bailando y celebrando la vida!!!